Apareciste para avivar
Toda cordura reprimida de tedio
Tu voz se convirtió en ruido
Que tus labios emitieron
Al decirme que tu muy extraño amor
Está vertido en un lejano cuerpo
Pero fue el momento perfecto
Para fijar la sagacidad de nuestro juego
Juego cohibido pero el placer es exuberante
Me acerco a la entrega pero me excluyo al escudo
Atesorar las míseras horas
Que tengo de tu ociosidad
Para mí es prolongar ese estado de iluminación
En donde existo, erradicando anhelos superfluos
Qué lujo, y a la vez qué egoísmo
Tenerlo todo
En nuestro breve espacio de tiempo
La vida, tú, la bocanada elixir del goce y mi Dios
Y la historia está suspensa en intriga
Al menos para mí
Para un ser latente
No lo sé para ti
Para un ser recóndito.
